La gestión, de manera general, puede
caracterizarse como el conjunto de acciones integradas y desarrolladas por una
organización para conseguir un objetivo a cierto plazo; es una de las
principales acciones de la administración y constituye la etapa intermedia
entre la planificación y los objetivos concretos que se pretenden lograr,
desarrollada a partir de una visión amplia de las posibilidades reales de la
organización para resolver algunas situaciones o para alcanzar un fin
determinado. Se define también la gestión como la disposición y la organización
de los recursos de un individuo o grupo para obtener los resultados esperados.
El
concepto de gestión aparece hoy en
día en las políticas educativas como una alternativa organizativa para ser
aplicada en la escuela. En ella se destaca la importancia de la acción
colectiva de los distintos actores escolares en la administración local y en la
creación de proyectos específicos, como componente importante para mejorar la
calidad del servicio educativo (Sandoval, 2000: 180).
La gestión
educativa está conformada por un conjunto de procesos organizados que
permiten que la institución educativa logre sus objetivos y metas. Una gestión
integral implica procesos de diagnóstico, planeación, ejecución, seguimiento y evaluación,
los cuales se realimentan entre sí y apoyan la obtención de los resultados
definidos por los responsables de la función directiva. Una buena gestión es la
clave para que lo que haga cada integrante de una institución tenga sentido y
pertinencia dentro de un proyecto que es de todos los que interactúan en ella.
La gestión escolar incluye una serie de
acciones realizadas por los actores de la comunidad de la escuela, de acuerdo
con el papel que cada uno desempeña. Tales acciones deben orientarse a promover
condiciones, ambientes y procesos coherentes para que los estudiantes adquieran
las capacidades, habilidades y actitudes necesarias para su desarrollo integral,
en el nivel educativo de que se trate.
La
gestión, como un campo emergente, debe distinguirse de la administración y no
confundirla con ésta o banalizarla. En este sentido, pueden existir prácticas
administrativas burocráticas o clásicas, sin ser prácticas de gestión.
La gestión educativa requiere de
competencias para articular conocimientos y acción; ética y eficacia; política
y administración, como componentes de éstas. En ese sentido, el curso de PLANEACIÓN
Y GESTIÓN EDUCATIVA que se desarrolla en el séptimo semestre pretende que el futuro
docente de educación básica reconozca que la gestión educativa es esencial para
el logro de los propósitos de la escuela, a partir de la identificación de sus
condiciones y cultura particulares, de manera que sea capaz de participar en el
funcionamiento eficaz de la institución y apoyar su proyecto de desarrollo.
El curso de PLANEACIÓN Y GESTIÓN EDUCATIVA se vincula con
los cursos del Trayecto psicopedagógico, así como con los del Trayecto de
prácticas profesionales.